
Aún recuerdo aquel dia como si fuera ayer, 2 de octubre de 2008, por tanto hace escasos meses. Estoy estudiando Teología y Filosofía en la Universidad san Dámaso en Madrid.
Esa mañana teniamos dos horas de una asignatura llamada "Lógica". Recuerdo en verano, hablando con un sacerdote amigo mio le dije "Oye ¿y esto en que consiste?", recordaba algo de la Lógica relacionada con las matemáticas pero la verdad es que me sonaba a chino y mas en una universidad religiosa.
Estabamos todos en clase con nuestros folios aún sin manchas de boligrafo, preparados para cojer apuntes, esperando a que apareciera el profesor que nos iba a impartir la materia. Entonces, entró un sacerdote bastante jóven, muy simpatico, y tras rezar una breve oración comenzó a explicarnos en que iba a consistir la asignatura.
Nos habló de que lo importante al estudiar no es la mera memorización de datos, si no que lo que hay que hacer es comprender bien lo que se estudia para después recordarlo y saber explicarlo. Nos explicó que hay que tener las cosas bien ordenadas en nuestra mente, pues también el conocimiento requiere de un orden.
Fueron pasando las clases en un ambiente de gran cordialidad, aprendiamos cosas acerca de la ciencia del Lógos (la Lógica), nos enseñó cuales son los tres actos de inteligencia (abstracción, juicio y razonamiento) y nos dio la definición de la Lógica Gnoseológica (Ciencia que estudia los actos del saber (de inteligencia) en tanto que verdaderos y unitarios por introspección y extrospección).
Con él conocimos lo que son las falacias, los silogismos, los conceptos unívocos y equivocos... fuimos incluso a una conferencia en la que departieron Víctor Tirado (también profesor), don Gabriel Albiac (columnista agnóstico de La Razón) y el mismo Pablo Domínguez junto con otras dos personalidades acerca de la existencia de Dios como objeto de fe o de razón (o, como sería mas exacto se debatió si se puede conocer la existencia de Dios mediante la fe y la razón).
Hoy veniamos de Roma, donde habiamos estado pasando unos dias muy agradables, veniamos contentos. Nada mas aterrizar encendí el móvil y vi que me había llamado un amigo seminarista de Madrid, no le dí demasiada importancia. Entonces un amigo me dijo "se ha muerto un profesor tuyo" y cuando me dijo quien era, llamé al seminarista y me lo confirmó, me confirmó la trágica y desgraciada noticia.
Don Pablo Domínguez Prieto, sacerdote y profesor especialista en Filosofía, catedrático de la Facultad san Dámaso, nacido en 1966 falleció anoche al sufrir un desgraciado accidente mientras se encontraba haciendo senderismo por el monte Moncayo. Sufrió una caida de 1900 metros.
Era una de las mejores promesas que había dentro del clero español, hombre de gran cultura, gran sacerdote y magnifico profesor. Se hablaba de él como futuro obispo, probablemente como auxiliar de Madrid y ha muerto con fama de santidad.
Los que le hemos conocido, sabemos que ya goza de la gloria eterna, pues sin duda fue uno de los predilectos de Dios y quizá se lo haya llevado tan pronto para que desde allí arriba interceda por todos nosotros.
Hace un año y medio murió alguien que dijo "cada dia mueren una docena de genios, en el anónimato, con sus historias, sus vivencias, su sabiduria..." que a nadie le quepa duda que don Pablo Domínguez era de estos.
Don Pablo Domínguez, descansa en paz maestro. Tu eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec, por tanto estarás allí arriba celebrando junto con la Santisima Trinidad. Intercede por nosotros y muchas gracias por lo que nos enseñaste.
¿Cambia la década en 2010?
Hace 2 días
5 Comments:
Hola, yo también estoy en la facultad (debemos de estar en la misma clase, aunque no acierto a saber quién eres). Pablo nos ha dejado un ejemplo magnífico, un testimonio espectacular. Él no nos querrá ver tristes, nos querrá ver con una sonrisa y animados a imitarle. Ánimo y recemos por él.
Saludos
estoy consternado con tan dolorosa perdida. pablo era primo segundo mio. su padre es hermano de mi abuela, y yo a Pablo lo apreciaba muchisimo, siempre que venia a Ponteareas(Galicia) charlaba conmigo y pedia por mi y por toda mi familia, la ultima vez que lo vi bendijo una tienda que tengo.aqui en Galicia familia y vecinos nos unimosa esta perdida y lo hecharemos muchisimo de menos.pero ahora en el cielo sin duda brillara una gran estrella y esa estrella es la tuya Pablo. humberto
Hola, chicos.
Soy Jose, compañero de pupitre de Pablo en bachillerato, y amigo del alma desde entonces.
Sé que no hace falta que os lo diga, pero tenéis que estar contentos y agradecidos.
Me gustaría que pudiéramos contaros cosas de Pablo, los que compartíamos camino con él cuando él era como vosotros. Y hablaros de su radical alegría, de lo gamberros que éramos, de su luminosa vocación que todos conocíamos y que tan ricos nos hacía sentir.
No sé, quizá debería llamar al Seminario y acercarnos a veros, y contaros, y que nos contéis.
Un abrazo fraterno
Alejandro, creo que se quien eres así que si eso mañana en clase te saludo vale?
José Negrete, tienes razón, tenemos que estar contentos y agradecidos a Dios puesto que fue un regalazo el poder disfrutar de don Pablo durante estos meses y el haber aprendido tanto con él.
Te dejo un mensaje en tu blog con mi dirección por si quieres contactar conmigo.
Un abrazo fraterno.
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